Ciudad Obregón, Sonora.-Lo que debía ser el día más especial de su vida se convirtió en una escena de terror para Alexandra, una novia que caminaba rumbo al altar el pasado 17 de febrero cuando tres sujetos la rociaron con pintura roja, manchando su vestido blanco frente a todos los invitados.
El ataque fue tan sorpresivo que varios presentes pensaron que se trataba de s*ngre, provocando pánico y gritos. Alexandra quedó paralizada unos segundos mientras el líquido frío escurrió por su vestido y las flores.
Según versiones locales, detrás del atentado estaría la propia suegra, una empresaria funeraria de apellido Gutiérrez, quien presuntamente no aceptaba a la novia por “no tener el estatus económico ni social” que consideraba adecuado para su hijo. La familia del novio, incluso, habría ofrecido un cheque en blanco para romper la relación… pero el amor pudo más.
Pese al impacto emocional y al susto de su madre —quien creyó que se trataba de un ataque m*rtal—, Alexandra no permitió que le arruinaran su boda. Regresó a su casa, se cambió a un vestido dorado que tenía como respaldo, volvió a la celebración y se casó por lo civil, sin la presencia de la suegra ni de los cuñados.
En redes sociales, miles de usuarios se volcaron a apoyar a la pareja, condenando el od1o familiar que intentó separar a los recién casados… y que terminó quedándose solo con la vergüenza pública.
