Después del éxito alcanzado con la misión Artemis II hacia la Luna, la NASA adelantó el lanzamiento de su próximo gran telescopio espacial Nancy Grace Roman, de una precisión nunca antes vista, a septiembre de este año.
Originalmente previsto su lanzamiento para mayo de 2027, este telescopio tendrá un campo de vista cien veces mayor que el de su antecesor Hubble, uno de los más renombrados de la astronomía moderna, que orbita en el exterior de la atmósfera terrestre.
Conocido simplemente como “Roman”, este telescopio fue bautizado con el nombre de la primera jefa de Astronomía de la NASA y primera mujer en ocupar un puesto ejecutivo en la agencia espacial, la doctora Nancy Grace Roman.
Nancy Grace Roman es también conocida como “la madre del Hubble” por su aporte al establecimiento del programa de observatorios.
Si bien en tamaño no se diferencia tanto del Hubble, dado que ambos tienen un espejo principal de 2.4 metros de diámetro, el telescopio Roman se distingue por su campo de visión centuplicado.
Por lo cual, si el Hubble permitió observar el universo con una nitidez revolucionaria, Roman está diseñado para hacerlo a gran escala para así analizar áreas enormes del espacio exterior y producir imágenes panorámicas útiles para estudiar millones o hasta miles de millones de objetos celestes.
Para ponerlo en perspectiva: una sola imagen tomada por el telescopio Roman tendrá el detalle equivalente a cien imágenes de Hubble.
Su objetivo primordial es entender por qué la expansión del universo parece estarse acelerando y de qué manera la energía y la materia oscura han influido en la evolución de nuestro universo hasta ahora.
El telescopio también servirá para impulsar el estudio de cuerpos celestes en formación así como de los exoplanetas, es decir, los planetas fuera de nuestro sistema solar, y de esa manera completar un censo estadístico de los sistemas planetarios.
Además, con la técnica de exploración infrarroja integrada en los sistemas de Roman, científicos de la NASA han predicho que el telescopio será capaz de rastrear fenómenos espaciales dinámicos, como las supernovas o los agujeros, con una claridad inédita.
Estas observaciones serán posibles gracias a dos de los principales instrumentos del Roman.
