Juan Carlos Ochoa, enterrador político de los Fararoni

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Ahora sepulta a Rafael Fararoni Jr

Xalapa, Ver.- Sin disfrazar su ambición de poder, Juan Carlos Ochoa Avilés, quien fuera enterrador político de Rafael Fararoni Mortera, (ex presidente municipal de San Andrés Tuxtla y excandidato derrotado a la diputación federal) acudió esta mañana con el hijo de este último, Rafael Fararoni Magaña, a solicitar audiencia con el Presidente de la JUCOPO, el Diputado Juan Javier Gómez Cazarín, el mismo al que Ochoa Áviles vapulea y denosta en su programa radiofónico en Mezkla (por cierto propiedad también de los Fararoni) cada vez que tiene oportunidad, ahora con la intención de ponerse de tapete con el legislador con tal de conseguir su bendición para la candidatura de Rafael Junior y de ahí beneficiarse.

Y es que Ochoa Avilés, quien se vende a si mismo con estratega, operador, economista y asesor político, de nueva cuenta ha envuelto en sus mentiras a esta familia que ya es su cliente en cada campaña política fallida.

Ahora, con total descaro, se presenta con el pretexto de apoyar al hijo de su patrón Fararoni cuando en realidad busca lo mismo que años atrás, entrar a la jugada política apadrinado por alguien que tenga poder y dominio en la zona; después de burlarse y ridiculizar a Cazarín cada vez que puede, hoy busca cobijo y de paso abrirse camino en Morena.

En fechas recientes Rafael Fararoni Magaña se registró como aspirante a la candidatura por la Diputación Federal del distrito 19, desde entonces no ha tenido el eco esperado para conseguir su ansiada candidatura, por lo que en un movimiento desesperado, Rafael Fararoni Mortera (padre) ha decidido soltar a su mascota (Ochoa), porque sigue creyendo en él , aún cuando años atrás, cuando Rafael fue alcalde y era el más perfilado para ser candidato a diputado, Ochoa Áviles le montó un circo ante el entonces gobernador, hoy presidiario, Javier Duarte de Ochoa, con una porra armada de empleados del DIF, no para vitorear al gobernador o a Fararoni, sino para exigirle a Duarte que lo hiciera candidato como su sucesor a la municipal.

Desde ese fallido intento Ochoa ha sido la remora de esta prestigiada familia de empresarios, beneficiándose de todos sus negocios, desde los permisos para bares, la venta de cerveza, la administración de sus minisupers y el dominio de su radiodifusora.

No hay que olvidar que Fararoni Mortera logró incrustarlo como síndico con Manuel Rosendo Pelayo, pero al poco tiempo Ochoa renunció, claro luego de un jugoso pago por parte Rosendo para que dejara de hacer estorbo en la administración municipal, bien dicen que en política lo que tiene precio sale barato.

Ahora Ochoa busca incrustarse en Morena y tal como usó a Fararoni en su momento para entrar al PRI, ahora utiliza al hijo para llegar a Cazarín. Al tiempo el desenlace de esta historia de ambición, traición y camaleonismo político.

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