En un momento de renovado acercamiento diplomático, el rey Felipe VI subrayó este jueves que México y España “son más que países hermanos”, durante la ceremonia de entrega del Premio Cervantes 2025 al escritor mexicano Gonzalo Celorio. El acto, celebrado en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, reafirmó el peso de los vínculos culturales entre ambos países.

Acompañado por la reina Letizia Ortiz, el monarca destacó que la trayectoria de Celorio encarna “la expresión viva” del encuentro entre dos tradiciones literarias unidas por la lengua española. En su discurso, enfatizó que la historia compartida ha generado un “afecto que perdura en el tiempo”, sustentado en el intercambio cultural y editorial.

Felipe VI recordó que el autor mexicano, nacido en 1948 en Ciudad de México, posee una biografía que refleja ese mestizaje: “Nieto de un migrante asturiano y de madre cubana nacida en Canarias, formado por maestros mexicanos y del exilio español”. Este entramado biográfico, afirmó, ilustra cómo la identidad cultural iberoamericana se construye desde la interconexión histórica.

En su intervención, Celorio defendió con claridad la raíz común entre ambas naciones. “La nacionalidad mexicana no puede disociarse de la historia y de la cultura españolas”, sostuvo al recibir el máximo reconocimiento de las letras en español. El autor añadió que México forma parte de lo que Carlos Fuentes denominó “el territorio de La Mancha”, en alusión a la herencia cervantina.

El escritor también evocó la influencia de Miguel de Cervantes, cuya muerte en 1616 se conmemora cada 23 de abril, fecha en la que tradicionalmente se entrega el premio. Celorio, doctor por la Universidad Nacional Autónoma de México, ha dedicado su vida a la literatura desde múltiples frentes: novela, ensayo, academia y edición.

Entre sus obras destacan títulos como Amor propio o Mentideros de la memoria, en los que explora temas como la identidad, la memoria y el lenguaje. “He dedicado toda mi vida a la palabra”, resumió el autor en un discurso de fuerte carga autobiográfica.

Con Celorio, México suma su séptimo Premio Cervantes, consolidándose como uno de los países con mayor presencia en el palmarés. Su nombre se integra a una lista que incluye a figuras como Octavio Paz, Sergio Pitol, Elena Poniatowska y Fernando del Paso.

El galardón, dotado con 125.000 euros, es considerado el reconocimiento más importante de la literatura en español. Desde su creación hace cinco décadas, ha distinguido a autores clave del canon hispanoamericano y español, como Mario Vargas Llosa o Jorge Luis Borges.

La ceremonia se produce en un contexto de distensión en las relaciones bilaterales, tras años de tensiones derivadas de la exigencia mexicana de disculpas por la conquista. En marzo pasado, Felipe VI reconoció públicamente los abusos cometidos durante ese periodo histórico.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum reforzó este acercamiento con su participación en un encuentro internacional en Barcelona, donde aseguró que “no hay ni hubo crisis con España”. Estos gestos han sido interpretados como señales de una nueva etapa en la relación entre ambos países.

Más allá del ámbito literario, el mensaje del rey adquiere una dimensión estratégica: reivindicar la cultura como puente diplomático. En un escenario global marcado por tensiones identitarias, la lengua y la literatura se presentan como herramientas de cohesión.

Felipe VI lo sintetizó con claridad: México y España no solo comparten historia, sino un presente cultural vivo. La entrega del Cervantes 2025 no fue únicamente un acto literario, sino una reafirmación de que el vínculo entre ambas naciones sigue evolucionando, sostenido por una herencia común que trasciende fronteras.

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