XALAPA, VER. – El diputado federal Zenyazen Escobar García ha quedado prácticamente aislado por su propia estructura política tras el reciente escándalo bautizado en redes sociales como el «Squalo-Gate».
El incidente no solo ha puesto en riesgo su carrera política, sino que también ha generado un impacto negativo en la imagen de Morena, partido del cual es coordinador en la Cámara de Diputados.
A pesar de su posición estratégica y de su pasada gestión como secretario de Educación de Veracruz —periodo en el que manejó una relación cercana con diversos sectores y medios de comunicación—, el respaldo político hacia Escobar García ha sido casi nulo.
Hasta el momento, la dirigencia estatal de Morena, encabezada por Esteban Ramírez Zepeta, y sus compañeros de bancada han optado por el silencio. Incluso figuras clave del grupo político del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez, como el exlegislador Juan Javier Gómez Cazarín, se han distanciado públicamente, llegando a retirar imágenes conjuntas de sus redes sociales.
El único apoyo visible ha provenido del propio exmandatario estatal, quien salió en su defensa. No obstante, analistas locales señalan que la falta de un plan de contención de daños y el abandono de sus antiguos aliados evidencian la fragilidad de los acuerdos políticos cuando un actor público cae en el descrédito mediático.
Este escenario deja una lección clara en el panorama político actual: los respaldos y las relaciones públicas financiadas desde el poder suelen desaparecer en el momento en que se pierde el control de la agenda pública.
¿Usted que opina?
