Medellín, Ver.- Lo que debía ser un alegre paseo carnavalesco terminó convirtiéndose en una extraña mezcla entre desfile, granja móvil y concurso de atrapadas extremas en el municipio de Medellín de Bravo.

Y es que en pleno carnaval de Paso del Toro alguien tuvo la brillante y muy creativa idea de lanzar pollos vivos desde un carro alegórico, como si se tratara de dulces, pelotas o recuerdos turísticos de temporada.

Sí, pollos. Vivos. Con alas, plumas y seguramente bastante confundidos.

En videos que circulan en redes sociales puede verse cómo las aves salen volando rumbo al palco oficial mientras asistentes intentan atraparlas entre risas, sorpresa y uno que otro reflejo digno de portero profesional. En el templete se encontraba el alcalde Samuel Acosta Martínez, quien terminó participando involuntariamente en esta nueva disciplina olímpica llamada “cacha el pollo si puedes”.

Por momentos aquello parecía más un episodio perdido de algún programa de concursos de los años noventa que un desfile familiar.

Mientras unos recibían piñas orgullosamente producidas en la zona de Los Robles, otros recibían pollos en modalidad aérea exprés. Turismo rural interactivo, quizá.

La escena provocó indignación entre colectivos animalistas, quienes recordaron algo que aparentemente algunos organizadores olvidaron entre tanta música y espuma: los animales no son souvenirs carnavalescos.

La Coalición de Activistas por los Derechos Animales en Veracruz exigió sanciones y señaló que lanzar aves vivas desde un vehículo en movimiento podría constituir maltrato animal, además de provocarles lesiones, estrés y sufrimiento innecesario.

Pero mientras activistas hablaban de leyes, bienestar animal y seres sintientes, seguramente más de uno en el carnaval seguía pensando.
“Bueno… al menos no aventaron guajolotes”.

En redes sociales, por supuesto, el asunto no pasó desapercibido. Hubo quienes condenaron severamente los hechos y quienes, fieles al humor veracruzano, preguntaban si el pollo incluía salsa y tortillas o si era parte de algún programa municipal de apoyo alimentario sorpresa.

La realidad es que las tradiciones cambian y evolucionan. Antes se aventaban flores, luego dulces, después pelotas… pero definitivamente lanzar animales vivos parece una idea que nunca debió salir de la mesa de planeación.

Porque una cosa es ponerle ambiente al carnaval y otra muy distinta convertir el desfile en una versión tropical de “Rápidos y Furiosos: Granja Edition”.

Por fortuna, hace apenas unos días en Jilotepec fue cancelada la actividad del “cerdito encebado” tras presión de colectivos defensores de animales, señal de que poco a poco algunas costumbres comienzan a quedar donde deben: en el pasado.

Mientras tanto, Medellín de Bravo ya logró algo importante:
entrar oficialmente al selecto catálogo de noticias que uno lee dos veces para asegurarse de que no son broma.

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